De acuerdo con el artículo 9 del
Estatuto Universitario el cuál expresa: “El libre examen y discusión de las ideas
es la prerrogativa para elegir, con independencia intelectual, un objeto de
análisis, comprensión y crítica, o discutir y, cuestionar u opinar sobre el
mismo, a través de las diferentes concepciones y criterios del saber, sin
subordinarse a creencias ni a disposiciones que impongan formas de pensamiento
o expresión.” Y En mi condición de universitario que me otorga el artículo 14
de dicho texto, escribo las siguientes líneas.
Lo primero que tengo que aclarar
es que no culpo ni beneficio a nadie, sólo es un intento de analizar lo que
significa el proceso para que un nuevo director llegue a un Espacio Académico.
Los aspirantes a la Dirección de
la FCPyS se someterán al proceso de auscultación (es decir un diagnóstico) que
se realiza posterior a las jornadas de promoción (eufemismo para evitar el
término campaña electoral). Todos los que hemos sido y los que son parte de
esta Facultad sabemos que estos procesos se viven con mucha pasión, sin embargo
no hay que perder de vista algunos puntos objetivos que construyen “el sistema
electoral” de la UAEM.
Debemos dejar claro que a los
Directores de los Organismos Académicos los elige el Consejo Universitario y no
la comunidad. Es como si, en la Cámara de Senadores eligieran a los
gobernadores de cada estado a sugerencia del Presidente de la República. ¿Qué
demonios va a saber un Senador de Nuevo Léon si la mejor opción para Guerrero es
A o B?, de la misma forma ¿Qué va a saber un consejero universitario de
Veterinaria si la mejor opción para Ciencias Políticas es A o B?, esto que
puede parecer absurdo tiene una lógica muy definida: centralizar los procesos
de elección en manos de una persona. Quizás esa sea la clave del éxito del
funcionamiento de nuestra Alma Máter.
Sin embargo los tiempos cambian y
al parecer, por lo menos en la FCPyS, las reglas parecen ser superados por la
dinámica de los actores. Para continuar es necesario que cite textualmente el
artículo 117 del Estatuto Universitario:
“Artículo 117. El Director de Organismo Académico, Centro Universitario o de Plantel será electo para un periodo ordinario por el Consejo Universitario a propuesta del Rector, previa sustanciación de las fases de publicación de convocatoria; inscripción, calificación y registro de aspirantes; jornadas de promoción; auscultaciones cualitativa y cuantitativa y opinión del Consejo de Gobierno. Desahogadas las fases el Consejo Universitario procederá a realizar los actos de elección y toma de protesta del Director electo.
La vigilancia y conducción de lo dispuesto en el párrafo anterior estará a cargo de la Comisión de Procesos Electorales del Consejo Universitario, ampliada con cuatro representantes designados por el Consejo de Gobierno correspondiente de entre sus integrantes, dos alumnos y dos integrantes del personal académico. A esta Comisión se integrarán, en su caso, los representantes de los aspirantes.
La reglamentación aplicable establecerá las condiciones y procedimientos de cada una de las fases mencionadas en el primer párrafo de este artículo.”
En términos prácticos y vulgares,
el Rector le dice al Consejo Universitario por quién votar después de que los
aspirantes hacen una campaña pinchurrienta en la cual ni siquiera está
permitido que debatan (quién sabe dónde se prohíbe porque no lo encontré en la
legislación y vale pa’ pura medre el artículo que cité al principio), sólo pueden
usar carteles de un tamaño y una serie de restricciones que no garantizan
equidad, sino más bien la limitación de la creatividad en una competencia. Posteriormente
se encierra la comisión de procesos electorales con un aspirante y luego con el
otro y así sucesivamente. Se supone que les preguntan sobre su plan de trabajo
y emiten una opinión al respecto. Por último vas a “votar” sabiendo de antemano
que puede valer puras madres tu voto porque es ¡sólo una auscultación!
Es como si fueras a un
restaurante y te dijeran tus papás: “pide lo que quieras, de todas formas si no
es bueno para tu salud, yo escogeré el platillo que te vas a comer”, nada te
garantiza que tu elección será respetada. Aunque dudo mucho que alguien ignore
la legitimidad construida de algún aspirante, sin embargo puede existir a
alguien que le importe un carajo.
Pasando a hecho reales, el proceso de elección anterior para Director
fue sumamente desgastante para la comunidad gracias a los procesos de auscultación.
Si bien, fue electa la persona que yo apoyé abiertamente, quedó en evidencia
que la forma en la que está organizada la elección de un director, genera más
incertidumbre que control político. Es una regla no escrita (digo no escrita
porque yo no la encontré ni en la ley, ni en el estatuto, ni en los
lineamientos que regulan el proceso de elección de director, si la encuentran
agradeceré la corrección) que el proceso de auscultación cuantitativo se hace
por sectores. Uno es el de los académicos, otro de los administrativos, el
último de los estudiantes.
Se ha comprobado dos veces que el
tercer sector es plural y no piensa en bloque. En esa elección una aspirante ganó
un sector; la otra el otro; el de los alumnos se empató. Quien siga dudando de
los números, debería reclamarle a los que en su momento eran representantes legales
que estaban presentes al momento del conteo.
Una segunda demostración de la
pluralidad del alumnado fue para la elección de los alumnos consejeros. En la
planilla que participé se ganó para Consejo Universitario, para Consejo de
Gobierno se empató. Se hizo la elección al día siguiente y perdimos por una
amplia diferencia. ES importante recalcar que no sólo la Facultad vive esta
dinámica, cada vez los procesos en otros Organismos Académicos son más
complejos, si no me equivoco en Medicina la última vez fueron 7 ó 9 aspirantes,
no recuerdo.
Con todo esto quiero decir que
tal vez esa forma de elección era efectiva en un contexto en el que no había
tanta pluralidad en los estudiantes. Ahora, todo es diferente. Ya no son los setentas
o los ochentas, o las épocas poshuelgas. En un mundo plural es una ridiculez
seguir pensando en singular. Creer que todos van a quedar contentos porque así
son las cosas.
No se puede ignorar que la
auscultación cuantitativa no es equitativa. En el caso de la Facultad, son 150
profesores aproximadamente, un poco más de 900 alumnos y unos 70 trabajadores administrativos.
Es decir que si un aspirante gana el sector de los alumnos y pierde los otros
dos, ¿entra a criterio del Consejo a quién elegir o es un simple dos de tres?
En resumen es evidente la sobrerrepresentación que tienen los administrativos
frente a los académicos y más frente a los alumnos; en consecuencia es ridícula
la subrepresentación que tienen los Estudiantes frente a los otros dos. Creo
que este es el punto crítico. Lo que genera dudas en los procesos y lo que es
obsoleto ahora. El problema empieza cuando dejan de existir candidatos de
unidad y las reglas deben tener una función real. Reitero: la realidad ya
rebasó a la norma.
En el Estado de México en la
mayoría de los municipios han gobernado diferentes partidos políticos, si no me
equivoco (si me equivoco, que el Mtro. Villarreal me golpeé) sólo 6 entidades
federativas no han tenido alternancia; en el gobierno federal ya hubo doble
alternancia. Ante tal contexto, ¿Por qué seguir creyendo que la Universidad es
un monolito?, ¿Por qué se le tiene tanto miedo a la política y se sobrerregula
todo “para evitar conflictos” tensionando terriblemente el ambiente?
Desde mi punto de vista se tiene
que avanzar y para esto sólo hay dos opciones: o dejar de simular un acto
democrático y dejarle la elección al Consejo Universitario sin los lacerantes
procesos de auscultación o dejar que la comunidad en mayoría relativa elija
quién va a dirigir su Organismo Académico. No hay más. Un día las tensiones no
van a aguantar y este “diseño electoral” propiciará un buen colapso.
Yo exhorto a los compañeros
estudiantes a que no se compren conflictos que no son suyos. Que en la elección
para director ganan unos y otros (y es muy claro quiénes ganarán), pero los
únicos que pierden son los Estudiantes.
Comentarios