Ir al contenido principal

Kurt, Hiroshima y Yo

Quisiera escribir sobre política y dar datos y planteamientos teóricos. Al fin, es lo que debería de escribir. Luchar por un posicionamiento intelectual. No escribo con fuentes, solo escribo de corrido y sin pies de página. Quizá sea un traidor a la Ciencia Política, sobre todo a mí mismo por no invertir mi tiempo en mi crecimiento cognoscitivo. Pero no escribo sobre lo anterior porque estoy aterrado.


Me aterra quedarme atrapado en el tráfico. Estoy aterrado de no ser lo suficientemente capaz de pertenecer a la comunidad científica, pero más que eso, me da pánico el vodka. No escribo sobre Política porque me parece más importante decir que en Kiara veo una reproducción de mi personalidad y que leo una y otra vez a Cohen y me cuesta trabajo entenderlo. ¿Es un crimen? Punto y aparte.


Y “por favor no hagas promesas sobre el bidet”; yo te prometo un Jack Daniel’s Honey a las cuatro veintidós horas. Despertar y nadar en el mar con una resaca infinita. Esto es la vida y no el intento de conceptualizarla. El caos es mi palpitar, mi arteria irrigando. La sangre a pesar de tener una composición específica; nadie sabe el orden de cada célula en su recorrido corporal. Lo único que lleva un orden es la putrefacción de mi vida.

¿Crees que nada de lo que escribo tiene sentido? ¡Dime qué lo tiene!. ¿Tiene más sentido decir que veo en las estrellas cómo corre un venado cola blanca que Hiroshima? Para mí, tiene más sentido el suicidio de Kurt Cobain (y si en realidad lo asesinaron estamos perdidos). Padre Suyo que estás en el Cielo: los envidio por darle sentido a su vida. Confiad y Recurrid al sinsentido de la humanidad. Así de simple.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Sigilo

El silencio es como la noche del sonido, la sombra de la voz. En el silencio comienzan las historias y termina el protocolo. En el silencio acechan los tigres, también los que quieren ser otros. El silencio es el disfraz o la desnudez; la censura o la protesta. Los tigres cazan ciervos, siempre los tigres. Presas los que sobrevaloran el ruido. Callar para hacerse presente.  En la noche se rompe el silencio y se cruzan las historias (los ojos también hablan). Entre la gente y flotando con el ritmo quebrado e impredecible  "The Meaning of Love" . Ambos somos tigres y ciervos, tigres-ciervos, tiervos. Rondamos sobre los parlantes. Hablar sería la muerte, la nuestra, todos ellos ya están muertos. Te conozco más que cualquiera, tus gestos los vi antes, tus pupilas las escuché ya. La lengua sólo sirve para saborearnos. Somos libres.  Por la mañana antes de ser preso me voy. Con el taxista vuelvo a estar sujeto a mis palabras, el sol me hace dependiente de mi voz,...

Derechazos y Redenciones

¿Aireen?, ¿Airin?, ¿Auren?, ¿Aura?... No sé cómo se pronuncie pero es el personaje que sin ser protagonista es el punto central de la historia, no tanto por sus acciones o apariciones, sino porque vive en la mente de Liborio, es su asidero de fe. Estar en la mente de alguien es estar en el centro. El libro habla de Liborio, el chivato emigrante de diecisiete años más putiado por la vida, el cuál está enamorado de Aireen. De hecho Aireen, es la parte no salvaje de su mente. De ahí en fuera, Liborio, es un animal agazapado, listo para defender su madriguera hasta la muerte. Se lo toma muy en serio ya que casi se lo chingan varias veces. Es tan perdedor (no por decisión sino por contexto) que se avergüenza de su nombre, se avergüenza de su dolor. Liborio tiene lagos enormes sin información de su pasado, de su origen. De lo único que está seguro es que tenía una tía, que no era su tía, sólo su madrina, que lo mandó a la calle. Liborio nació con la muerte de su mamá, por eso l...

Los cálculos relativos

 Sentado en la silla de mi cuarto, volteo a ayer. Tu cara es la primer imagen que revivo. El recuerdo es la forma de perpetuar los momentos, por ejemplo, el momento de verte cantar esas agudas notas. Regreso a tu piel de atardecer donde me estaciono un rato. Al contrario, el futuro es una mezcla de volado y voluntad. Águila o sol; sí o no. Así como Cortázar nos enseñó que todos los fuego el fuego; todas las dudas la duda. El fuego es absoluto, la duda relativa. Es decir que al recordarte en la misma silla en la que estoy sentado, perpetúo tu voz y abro la puerta del misterio posterior. La bruma sólo se aleja cuando la atraviesas. Siempre es tu piel el motivo. Cuando el resultado comienza a desmentir los cálculos anteriores, la razón queda desnuda y acostada en una banca de un parque abandonado. Mis manos y sus movimientos se vuelven complejos, no sólo es el tacto de tu cuerpo, quieren franquear el umbral físico. Es allí donde me divido, donde las decisiones dejan de ser frías y bu...