Ir al contenido principal

!Soy un ladrón!*

Creí que había perdido tu foto abuelo, esa en la que sales fumando un puro. La foto que me robé de la casa de la abuela un día que nos reunimos a ver los álbumes cuando recién se había muerto. Ya van a ser dos años de su muerte y a mí se me han hecho una eternidad. Extraño a mí abuela, a ti no porque no te conocí. Sobre ti puedo construir historias. En la foto pareces mafioso abuelo. Pareces personaje del padrino, jefe de una de las cinco familias sicilianas de Nueva York y parece que hablas de negocios con los Tattaglia o mejor aún con los Corleone. Pero la verdad es que estabas en alguna reunión del SUTEYM cuando fuiste Secretario General de 1961 a 1963, mi mamá aún no nacía abuelo y en la foto ya te ves más anciano que joven. Creí que había perdido la foto, la que me robé y lo estaba lamentando porque no permití que se la quedarán mis tíos o mis tías o mis primos y sentía que era un imbécil por perderla, he de confesarte abuelo que no sólo me robé tu foto.

Cuando mi abuela vivía me robé algunos libros tuyos. Me robé un poema que le hiciste a una tal Elena y que se publicó en algún periódico. Había tantos secretos tuyos en esa casa que ni mi abuela ni tus ocho hijos los descubrieron. Yo investigaba, soy tan curioso y metiche que hurgaba en los libreros. No me daba pena porque la casa de la abuela era la casa de todos. He de confesarte también que el poema de Elena abuelo, es sumamente Rubén Dario-Amado Nervo con sus obvias limitaciones, es cursi y sobre todo rebuscado como el poeta local Horacio Zúñiga. Ese profesor del ICLA y autor del Himno de mi Alma Máter que no me gusta para nada. Eres remedo de modernista abuelo, soy sincero. Hablando de Zúñiga intenté alguna vez leer su libro "El Hombre Absurdo", un libro que también me robé, no llegué ni siquiera a la mitad ya que era un intento ridículo de Herman Hesse, muy "existencialista" muy "filosófico" y con un lenguaje tan aburrido que sólo lo apreciarían los iluminados del parnaso.

Qué bueno que encontré la foto abuelo, todos hablan maravillas de ti, no sé si porque son ciertas o porque estás muerto, ya sabes que tenemos esa costumbre de amar a los muertos sobre todas las cosas. Qué bueno que encontré la foto robada porque ahí te ves medio hijo de puta. Porque así te admiro. Aunque sí creo que fuiste una persona honesta y de convicciones. Según me cuentan mis tíos fuiste Secretario General del SUTEYM tres veces abuelo y pudiste ser rico o diputado por lo menos y te dedicaste a ser impulsor de la Ley de Pensiones del ISSEMyM. Quizás en el fondo sabías que dejarías a mí abuela a su suerte y tenías que hacer algo para no dejarla en la calle y era necesario justificarlo con Seguridad y Justicia Social. Pero tal vez eras de convicciones abuelo, entre las cosas que me robé, además del poema y las fotos, encontré recibos en los que aportabas un peso con ochenta centavos como cuota a las arcas del Partido Socialista del Trabajo del Estado de México en 1933, ¿a qué facción pertenecías a de los Riva Palacio o a la del gomismo?, cuándo vi ese recibo no tenía idea de que había existido ese partido, investigué y encontré que El PSTEM, surgió en 1925 y murió en el treinta y cuatro con la llegada de Cárdenas al poder, así que cuando aportabas tus cuotas de militante el partido se estaba extinguiendo abuelo, ¿te dabas cuenta de eso, entendías el contexto y la situación?, leyendo e investigando entendí que el PSTEM era más bien una organización política regional en la cuál lo más grandes liderazgos mexiquenses posrevolucionarios controlaban la política del estado por medio de una infinidad de sindicatos, ¿Alguna vez viste a Filiberto Gómez, Agustín y Carlos Riva Palacio o a Wenceslao Labra disertar sus ideas y estrategias políticas? quizás no, eras sólo un joven que buscaba una oportunidad ¿Con cuál coincidías abuelo, qué opinabas de la reforma agraria, de los grandes temas que debía resolver la revolución triunfante? Al final el PSTEM se fraccionó entre los liderazgos y el control sindical lo tuvo el PNR, así comienza en el Estado de México el poder del gran partido nacional y tú fuiste testigo. Eras uno de los muchos que tenía que adaptarse a la nueva composición del  sistema político, como dice la canción: "creciste con el siglo" abuelo.

Quizás eras de esos hijos de la revolución que creían en el proletariado, quizás eras más cardenista que callista. O tal vez eras sumamente pragmático y era la oportunidad política viable en ese tiempo. ¿Cuántos años tenías en 1933? veintiuno si no me equivoco. Abuelo, te desarrollaste políticamente en un México posrevolucionario, un México que quería ordenarse, fuiste miembro de la práctica política de una ciudad hermética y elitista, lograste introducirte a pesar de venir una familia pobre de Tenancingo y no tener estudios, quizás por eso intentabas ser modernista, ¿te das cuenta que fuiste impulsor del corporativismo en el estado? Sin duda al imaginarte reafirmo que las circunstancias nos van moldeando de alguna forma. 

Si te hubiera conocido abuelo, seguramente hubiéramos tenido largos y fuertes debates. Quisiera saber qué pensabas sobre la Segunda Guerra Mundial, qué opiniones te generaban los yankis y los bolcheviques, qué pensabas sobre la revolución cubana y sobre el Che, cuál era tu postura sobre el 68 y qué opinabas sobre la LOPPE. ¿Abuelo, alguna vez si quiera te imaginaste que habría un sistema competitivo de partidos y que habría alternancia política en la presidencia de la república?, me hubiera gustado saber qué pensabas del movimiento hippie, del Halconazo, de la huelga en el 73 de la UAEM cuando tus hijos ya eran universitarios. ¿Qué hubieras dicho, tú tan trajeado y formal cuando me hubieses visto llegar con los pantalones rotos, el pelo largo, con dos aretes en la oreja? ¿Qué me hubieras dicho cuándo rechacé tu religión, tú que estuviste en el seminario y después abandonaste por causa de la guerra cristera?

Hubieras fumado un puro con esa actitud mientras hablaríamos de literatura abuelo. Te hubiera obligado a leer a Boukowski para que sintieras que te pateaba las pelotas con esa basura simple y sucia, tú tan sublime con las letras. Te hubiera interrogando hasta el cansancio, te hubieras hartado de mí. Te hubiera preguntado qué opinabas de Diego Rivera, de Siqueiros, del Dr. Atl, de Cortázar, sobre todo me hubiera interesado qué opinarías sobre Cortázar y sobre Buñuel. Abuelo, ¿qué tan conservador eras? Sin duda en lo que hubiéramos coincidido es en la melancolía y la nostalgia abuelo. Esa tristeza intrínseca pero bella, echar de menos los tiempos pasados sin querer regresar a ellos o peor añorar lo que nunca jamás sucedió, como dice Sabina abuelo. Eso sí, nos hubiéramos clavado en debrayes sobre la existencia del hombre y su sentido en el mundo y su crueldad y su melancolía. Hubiéramos debatido sin cansancio sobre la muerte. Tal vez estoy exagerando abuelo, tal vez tú sí eras optimista. 

¡Cuántas cosas te faltaron por ver! te moriste en el 82 y yo nací en el 91. Ni siquiera supiste que tiraron el muro de Berlín y que se extinguió el comunismo. Te faltaron seis años para ver cómo casi pierde el PRI ante el hijo de Cárdenas, sí el hijo del general. No viste que México casi revienta en el 94 cuando nació mi hermana y qué mataron al candidato a la presidencia de la república que ya era más presidente que candidato. ¡Imagínate abuelo, mataron al que iba a ser presidente!, tampoco viste los partidos de fútbol de Fredy y míos en la primaria. Naciste cuando el siglo XX llevaba un poco más de una década en curso; yo cuando le quedaba menos de una década.  
  
Abuelo me hubiera gustado que la foto te la hubieran sacado más bien en un simposio literario o en una lectura de poesía. Además de político eras escritor abuelo, te critiqué antes pero porque soy presa de mi contexto y gustos literarios. Quizás tú eras una especie de discípulo de Horacio Zúñiga y yo me emociono con los textos de Fadanelli, lo importante es que eras escritor y eso sí que me da gusto. Además le hiciste una canción a Tenancingo, lo sé porque también me robé una revista que se llama "Tribuna" publicada en 2003 en la cual hay un breve reportaje sobre tu vida y dos textos tuyos. Más que un escritor, eras un artista, además tocabas la guitarra y cantabas boleros y tangos de Gardel. Eras un bohemio y te gustaba tomar. Quizá lo único que me gusta de Horacio Zúñiga, es que en uno de esos libros que me robé de la colección de la abuela, te escribió con una letra casi indescifrable: "Los Mejores Deseos al Joven Escritor, Luis García Villegas". Eso sí me gusta de Zúñiga, que te haya dicho escritor. Abuelo, qué bueno que no perdí la foto robada de cuándo eras líder sindical porque a mí me pareces más bien un bohemio.

* Si quieres llámala: "Epístola al retrato de un bohemio", abuelo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Sigilo

El silencio es como la noche del sonido, la sombra de la voz. En el silencio comienzan las historias y termina el protocolo. En el silencio acechan los tigres, también los que quieren ser otros. El silencio es el disfraz o la desnudez; la censura o la protesta. Los tigres cazan ciervos, siempre los tigres. Presas los que sobrevaloran el ruido. Callar para hacerse presente.  En la noche se rompe el silencio y se cruzan las historias (los ojos también hablan). Entre la gente y flotando con el ritmo quebrado e impredecible  "The Meaning of Love" . Ambos somos tigres y ciervos, tigres-ciervos, tiervos. Rondamos sobre los parlantes. Hablar sería la muerte, la nuestra, todos ellos ya están muertos. Te conozco más que cualquiera, tus gestos los vi antes, tus pupilas las escuché ya. La lengua sólo sirve para saborearnos. Somos libres.  Por la mañana antes de ser preso me voy. Con el taxista vuelvo a estar sujeto a mis palabras, el sol me hace dependiente de mi voz,...

Derechazos y Redenciones

¿Aireen?, ¿Airin?, ¿Auren?, ¿Aura?... No sé cómo se pronuncie pero es el personaje que sin ser protagonista es el punto central de la historia, no tanto por sus acciones o apariciones, sino porque vive en la mente de Liborio, es su asidero de fe. Estar en la mente de alguien es estar en el centro. El libro habla de Liborio, el chivato emigrante de diecisiete años más putiado por la vida, el cuál está enamorado de Aireen. De hecho Aireen, es la parte no salvaje de su mente. De ahí en fuera, Liborio, es un animal agazapado, listo para defender su madriguera hasta la muerte. Se lo toma muy en serio ya que casi se lo chingan varias veces. Es tan perdedor (no por decisión sino por contexto) que se avergüenza de su nombre, se avergüenza de su dolor. Liborio tiene lagos enormes sin información de su pasado, de su origen. De lo único que está seguro es que tenía una tía, que no era su tía, sólo su madrina, que lo mandó a la calle. Liborio nació con la muerte de su mamá, por eso l...

Los cálculos relativos

 Sentado en la silla de mi cuarto, volteo a ayer. Tu cara es la primer imagen que revivo. El recuerdo es la forma de perpetuar los momentos, por ejemplo, el momento de verte cantar esas agudas notas. Regreso a tu piel de atardecer donde me estaciono un rato. Al contrario, el futuro es una mezcla de volado y voluntad. Águila o sol; sí o no. Así como Cortázar nos enseñó que todos los fuego el fuego; todas las dudas la duda. El fuego es absoluto, la duda relativa. Es decir que al recordarte en la misma silla en la que estoy sentado, perpetúo tu voz y abro la puerta del misterio posterior. La bruma sólo se aleja cuando la atraviesas. Siempre es tu piel el motivo. Cuando el resultado comienza a desmentir los cálculos anteriores, la razón queda desnuda y acostada en una banca de un parque abandonado. Mis manos y sus movimientos se vuelven complejos, no sólo es el tacto de tu cuerpo, quieren franquear el umbral físico. Es allí donde me divido, donde las decisiones dejan de ser frías y bu...