Ir al contenido principal

The Memory. Remains?

  - Cardenales en los funerales de mi corazón -
Joaquín Sabina 


No sé cómo no se te enciman los recuerdos. Si andando por la calle, alguien ya me besó en algún lugar de la ciudad, no puedo besar a otra persona en el mismo sitio. Recuerda que amalgamar recuerdos es de muy mal gusto. Es una falta de respeto a las personas que, en determinado contexto, fueron importantes. El recuerdo es no morir en el otro. Yo no quiero morir amalgamado en tu cerebro, no quiero que en tu mente me fusiones con otro. El recuerdo es seguir doliendo en el pecho y esperanza por lo tanto. 
¿Cómo lo sé? porque me duele el costado derecho cuando alguien me recuerda, pero cuando tienen un recuerdo nítido - una recreación más que una proyección - me duele el costado izquierdo. Sé que me recreas (aún) no encimas mis recuerdos. 
Yo soy más vulgar que irrespetuoso. Ni siquiera he corrido el mínimo riesgo de encimar tus recuerdos pero el caos hace estragos en el almacén de las memorias, y más que amalgamiento comienzo a verte diluida, como agua sin sabor ni azúcar. ¿cómo consigues mantener el orden en el almacén? 
Comienzo a no ver tu cara entre mis manos y a no sentir tu cuerpo entre mis brazos, quisiera mantener intactas tus manos sobre mis manos y tus labios marcando una sonrisa, pero te vuelves líquido. 
Me aterra que termines sin saber con quien fuiste al río de Morelos, aunque peor sería que no olvides, y me encimes otra cara; me enfada que cada vez seas más traslúcida. Pero si algo me impide quedarme en completa desazón es que yo no me fío de mi mente. 

Comentarios

Anónimo dijo…
Siempre es muy grato leer a quién cuenta con el conocimiento para escribir.

Entradas más populares de este blog

Sigilo

El silencio es como la noche del sonido, la sombra de la voz. En el silencio comienzan las historias y termina el protocolo. En el silencio acechan los tigres, también los que quieren ser otros. El silencio es el disfraz o la desnudez; la censura o la protesta. Los tigres cazan ciervos, siempre los tigres. Presas los que sobrevaloran el ruido. Callar para hacerse presente.  En la noche se rompe el silencio y se cruzan las historias (los ojos también hablan). Entre la gente y flotando con el ritmo quebrado e impredecible  "The Meaning of Love" . Ambos somos tigres y ciervos, tigres-ciervos, tiervos. Rondamos sobre los parlantes. Hablar sería la muerte, la nuestra, todos ellos ya están muertos. Te conozco más que cualquiera, tus gestos los vi antes, tus pupilas las escuché ya. La lengua sólo sirve para saborearnos. Somos libres.  Por la mañana antes de ser preso me voy. Con el taxista vuelvo a estar sujeto a mis palabras, el sol me hace dependiente de mi voz,...

Derechazos y Redenciones

¿Aireen?, ¿Airin?, ¿Auren?, ¿Aura?... No sé cómo se pronuncie pero es el personaje que sin ser protagonista es el punto central de la historia, no tanto por sus acciones o apariciones, sino porque vive en la mente de Liborio, es su asidero de fe. Estar en la mente de alguien es estar en el centro. El libro habla de Liborio, el chivato emigrante de diecisiete años más putiado por la vida, el cuál está enamorado de Aireen. De hecho Aireen, es la parte no salvaje de su mente. De ahí en fuera, Liborio, es un animal agazapado, listo para defender su madriguera hasta la muerte. Se lo toma muy en serio ya que casi se lo chingan varias veces. Es tan perdedor (no por decisión sino por contexto) que se avergüenza de su nombre, se avergüenza de su dolor. Liborio tiene lagos enormes sin información de su pasado, de su origen. De lo único que está seguro es que tenía una tía, que no era su tía, sólo su madrina, que lo mandó a la calle. Liborio nació con la muerte de su mamá, por eso l...

Los cálculos relativos

 Sentado en la silla de mi cuarto, volteo a ayer. Tu cara es la primer imagen que revivo. El recuerdo es la forma de perpetuar los momentos, por ejemplo, el momento de verte cantar esas agudas notas. Regreso a tu piel de atardecer donde me estaciono un rato. Al contrario, el futuro es una mezcla de volado y voluntad. Águila o sol; sí o no. Así como Cortázar nos enseñó que todos los fuego el fuego; todas las dudas la duda. El fuego es absoluto, la duda relativa. Es decir que al recordarte en la misma silla en la que estoy sentado, perpetúo tu voz y abro la puerta del misterio posterior. La bruma sólo se aleja cuando la atraviesas. Siempre es tu piel el motivo. Cuando el resultado comienza a desmentir los cálculos anteriores, la razón queda desnuda y acostada en una banca de un parque abandonado. Mis manos y sus movimientos se vuelven complejos, no sólo es el tacto de tu cuerpo, quieren franquear el umbral físico. Es allí donde me divido, donde las decisiones dejan de ser frías y bu...